
Llegó la Navidad y con ella el parón en la competición para Adepal y Gimnástico. Un descanso para reponer fuerzas y disfrutar de unas refrescantes vacaciones en compañía de los seres queridos. Una oportunidad para hacer un alto en el camino que, en el año nuevo, nos llevará a un destino impredecible para ambos conjuntos. Impredecible porque, tres meses después del inicio de la temporada, ni Adepal ni Gimnástico han encontrado un rumbo fijo que se ajuste a sus pretensiones.
La Fundación, pese a que de momento no ha bajado de los puestos altos, sigue sin ofrecer el potencial que se espera de él. Y el Gimnástico continúa perdido en el último puesto de la tabla, hundido en un descenso que cada vez se acerca más. Es por ello por lo que resulta necesario que nuestros dos equipos punteros se tomen estos días para desconectar, para reiniciarse. Ver qué ha fallado y buscar solucciones. Establecer un patrón y seguirlo.
Adepal lo tiene más fácil, los resultados le han mantenido en esta primera fase de la liga en la que el equipo nuevo tenía que conocerse, y se encuentra en una situación cómoda para empezar a confirmarse como aspirante al ascenso. El Gimnástico, por contra, tiene el complicado reto de salvar una categoría que se le está echando encima, pero al mismo tiempo tiene esperanza. La esperanza de un nuevo entrenador, E. Escolar. La esperanza de un cambio que, como siempre, se espera que sea para mejor.
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