
La historia se repite en la Fundación Adepal: la destitución de un entrenador madrileño que nos ha dado un ascenso y la contratación de un técnico catalán para suplirle y animar a un equipo en dinámica perdedora. Pasó hace dos años cuando se cambió a Miguel Ángel Martín por Josep María Izquierdo, y se espera que pase ahora con el cambio de Javier Juárez por Xavier García. Las circunstancias son distintas, pero la esencia es la misma. Se busca un revulsivo para salvar una situación que se ha complicado desde Enero. Adepal ni vencía ni convencía. Gran parte de la afición pidió la cabeza de Juárez y a la directiva no le ha quedado más remedio que ofrecérsela en bandeja. La afición es soberana. Es la que paga y da sentido a este proyecto. Los seguidores de Adepal lo que quieren es que gane su equipo, o al menos que lo intente, y últimamente no estaba consiguiendo ni una cosa ni la otra.
La apatía que invadió a Adepal hasta bajarle a descenso necesitaba una solución y, como siempre, lo más fácil es cambiar al entrenador. Pero, ojo, esto no quiere decir que Juárez fuera el único culpable. Al menos para mí. Por supuesto que lo es en parte, pero él no merece cargar con toda la responsabilidad. También debemos señalar a los jugadores, que son al fin y al cabo los que tienen que meter las canastas y evitar que las metan los rivales. Y debemos señalarlos sin excusas, porque a mí no me vale eso de que la culpa de que un jugador no juegue bien era de Juárez porque le echaba la bronca o le quitaba. El año pasado Juárez también echaba broncas y quitaba jugadores, y subimos a Leb Oro. ¿Qué ha cambiado? Para mí, dos cosas. Una, que los críticos de Juárez sólo han aparecido en las derrotas, y dos, que muchos jugadores no han respondido a la apuesta que se ha hecho por ellos.
El año pasado Juárez apostó por gente como Marc Rubio o Xavi Ventura. También les echaba broncas y los quitaba si lo hacían mal. Pero estos jugadores lejos de amilanarse respondieron dando lo mejor de sí. Es decir, Juárez triunfó con su estilo. Sacó la mejor versión de su plantilla y consiguió su objetivo. Si este año ha fracasado, en mi opinión ha sido porque los jugadores por los que ha apostado no han rendido como esperaba, y eso es un lastre cuando pones mucho dinero y esperanza por gente que te falla. Se han comprado muchas acciones que han hundido la bolsa, y así es muy difícil sacar a un equipo adelante, y más con tanta gente en contra. Juárez ha luchado hasta el final, siendo responsable, pasional y honesto. Y lo ha hecho en circunstancias difíciles. Por eso antes de darle la bienvenida a Xavier García, al que le deseo lo mejor, quiero despedir a Juárez como se merece, con un enorme GRACIAS.
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