
Termina 2010, el año del Ying-Yang. El año de la dualidad entre la alegría y la tristeza para el deporte alcazareño. El año del ascenso de Adepal y del descenso del Gimnástico. Un 2010 que para terminar ha dado la vuelta a este binomio y nos trae un 2011 en el que Adepal luchará por no bajar y el Gimnástico por subir. Así es el paso del tiempo, un año bebes para celebrar y otro para olvidar. Y como es recomendable, cuando llegas al final tienes que repasar el camino antes de comenzar uno nuevo. Es lo que pretendo en este último editorial del año, hacer balance y comentar lo que hemos vivido y lo que viviremos.
Para Adepal está claro que 2010 ha sido un año dorado, el color de la categoría a la que ascendió de forma tan brillante como el oro cosechado. Un tesoro histórico para nuestro deporte que ahora hay que mantener a flote en una categoría de piratas que lucharán hasta el final por un botín que sólo pertenece a los elegidos. Es el sálvese quien pueda de conseguir un objetivo tan ambicioso como consolidar a un pueblo en la cima del baloncesto español federativo. Que se cumpla o no dependerá del esfuerzo deportivo, pero sobre todo del económico, apartado tan inestable como para dudar otra vez si 2011 será el fin o no de este maravilloso sueño. El reto es enorme, tanto que ni algunos de los que nos llevaron a él, como Lyons, sobreviven a la aventura. La marcha del estadounidense debe ser un punto de inflexión para un equipo que ha terminado el año perdiendo y que necesita empezarlo ganando. Si Adepal es capaz de sobreponerse a los malos resultados y re-emplazar una pieza que debía ser clave, podrá conseguir lo que se propone, rezando para que no haya lesiones y para que esta bendita afición no se vuelva en contra de un entrenador de formas bruscas pero objetivos cumplidos.
El Gimnástico, por su parte, recordará 2010 con pesar, es el año que perdió la categoría que por historia le pertenece. Bajar de 3ª Nacional a 1ª Preferente ha sido un duro varapalo del que, al menos, ha sabido sobreponerse. Y lo ha hecho apostando por gente de la casa, por la familia que es la que nunca falla. La familia del fútbol alcazareño que ha recuperado a jugadores que quizá nunca debieron irse, pero que han vuelto para quedarse y devolver al club que les formó al lugar que les corresponde. En 2011 el Gimnástico necesita volver a 3ª y, lo que es más importante, necesita recuperar el apoyo de un pueblo que desde hace un tiempo le da la espalda. La gente ya no va al fútbol en Alcázar y sólo una reducida aunque fiel afición mantiene viva la pasión por un deporte que debe volver a ilusionar desde la cantera y con seguridad, paso a paso. En 2010 el Gimnástico ha tocado fondo, ahora sólo le queda subir y volver a crecer en este año que recibimos con ilusión y con la esperanza de que el deporte siga siendo un motor para Alcázar.
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