
Qué mal cuerpo se nos ha quedado con la abultada derrota de Adepal en Girona. El equipo había reaccionado con una meritoria victoria en casa ante Burgos y en el siguiente partido... perdemos por 27 puntos. Ha sido un duro golpe que, una vez más, nos recuerda que cuanto más alto se sube más dura es la caída. Y Adepal ha subido muy alto, a Leb Oro, donde las caídas son contundentes. Tanto como para llevarse esta paliza en Girona. En esta categoría no te puedes despistar, ni relajar, ni fallar. Aquí los fallos se pagan muy caros, sobre todo, tratándose de equipos humildes como Adepal. Una humildad que llevamos bien con aquello de que pese a nuestro bajo presupuesto somos un equipo competitivo, que puede dar guerra. Eso es cierto, pero hay que demostrarlo. Y cuando no se hace, hay que demandarlo.
Creo que todos coincidimos en que a Adepal no le podemos pedir que gane siempre, y menos fuera de casa, pero sí podemos exigirle que compita en cada partido, que dé la cara, que luche hasta el final, porque eso es lo único que tenemos para sobrevivir. No tenemos el nivel de dinero y jugadores que tienen otros, pero sí el esfuerzo, la entrega y el mérito para explotar al máximo las posibilidades de un equipo que nos ha demostrado su valía. Siempre hay días malos en los que no salen las cosas, pero eso no justifica una derrota tan abultada. Nos podrán ganar, pero no vapulear. Y si nos tienen que ganar, que sufran para hacerlo. Ésa debe ser la conjura de Adepal, la lección aprendida del desastre en Girona. No tenemos que dar facilidades porque ya tenemos demasiadas dificultades para competir entre los grandes. Somos el único equipo de La Mancha en Leb Oro. Somos molinos que tienen que parecer gigantes.
Sin apariencias y con paso firme encontramos en el fútbol un Gimnástico de Alcázar dispuesto a subir antes de tiempo a 3ª Nacional. El club alcazareño necesita recuperar su categoría y está haciendo méritos para ello. Suma ya 25 puntos en 9 jornadas, es decir sólo se ha dejado 2 puntos en un camino que sigue su estela. Con este recorrido, los aficionados del Gimnástico pueden sentirse satisfecho de una plantilla que está respondiendo a la grandeza que se le supone en una liga que se le queda pequeña. Ni las malas artes ni los malos arbitrajes, que de ambos ha sufrido, están impidiendo al Gimnástico liderar su propio proyecto, el de volver al lugar que le corresponde. Eso sí, que los buenos resultados no nos cieguen, estamos hablando de fútbol y de una temporada entera, suficientes razones para mantenerse siempre ojo avizor ante lo que queda, que es mucho y que promete ser emocionante.
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