Tras el parón veraniego, vuelvo a este espacio de la Editorial para escribir cada semana mis sensaciones y opiniones sobre lo que acontece en los dos grandes equipos deportivos de Alcázar de los que se informa en este blog: Fundación Adepal y Gimnástico. Permítanme que para este primer artículo de la temporada me centre en el equipo de baloncesto, porque este finde Adepal ha hecho historia debutando en Leb Oro, y no sólo eso, sino que lo ha hecho ganando y además fuera de casa. La victoria en Tarragona es un gran inicio para un gran equipo que, si bien este año en teoría luchará por mantenerse, sigue teniendo el carácter ganador que le ha llevado a lo más alto del baloncesto español federativo.
Carácter ganador que desde su inicio alentaron los patronos creando y manteniendo este proyecto ambicioso e ilusionante pese a las dificultades. No lo olvidemos, hace poco más de 2 meses Adepal estuvo al borde de la desaparición, pero resistió, como otros veranos, y el equipo sigue su marcha. Y lo hace ganando, porque si desde la directiva se otorga ese carácter ganador, también lo hace Javier Juárez desde el banquillo. Lo del entrenador madrileño está siendo de escándalo. Si bien sus formas dejan mucho que desear en algunas ocasiones, su trabajo está siendo soberbio. Con mucha gente en contra, la temporada pasada creó un equipo totalmente nuevo y fue capaz de sacarle el mejor rendimiento posible para lograr el ascenso. Se ganó su prestigió y a toda la afición culminando con éxito un difícil reto.
Este año en Leb Oro el reto es mayor, pero ya tiene a su equipo hecho, lo ha mantenido en gran parte y lo ha sabido reforzar. Quizá, por la limitación presupuestaria, no ha traído a grandes jugadores, pero si por algo debemos confiar en Juárez es por su capacidad de sacar la grandeza a sus jugadores, de revalorizarlos para el bien común. También podemos confiar en que tenemos un entrenador tan capacitado para ganar que resulta una especie de amuleto. Es el mérito de Juárez, de su equipo, pero también de los patronos. El tiempo ha dado la razón a los patronos, que apostaron por un técnico que ya se sabía efectivo, pero que sembraba dudas por la polémica que genera. Fueron valientes y, un año después, podemos decir que su decisión fue un éxito. La polémica queda a un lado, los triunfos siguen.

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