lunes, 10 de mayo de 2010

Los milagros no existen



Sufrimos hasta el final porque creímos hasta el final. La fé nos dió esperanza, la realidad nos la quitó. Una muerte anunciada, una tristeza llorada con antelación. El Gimnástico descendió de categoría. Abandona la 3ª Nacional castellano-manchega de la que es símbolo caído. Decenas de alcazareños nos desplazamos el domingo a Criptana para apoyar a un equipo que quiso aprobar a última hora un exámen que no había preparado bien. Como un mal estudiante, dejó los deberes para el final, y suspendió. Fue lo justo. No dependía de sí mismo ni había logrado los puntos necesarios para despertar de una pesadilla que nos sigue atormentando. El Gimnástico no mereció salvarse, por eso bajó. Por mucho que nos duela, ésa es la verdad. Es cierto que 43 puntos son muchos para perder una categoría, pero también lo es que sumar 17 en la 1ª vuelta es empezar de culo una competición en la que hemos ido de tal.

Bajar con 43 puntos ofrece una idea de la competitividad que ha habido en la liga, y en este contexto remontar es más difícil de lo que ya de por sí es. Pero es que nadie creía en el descenso. Hasta que llegó. El tiempo fue pasando y el Gimnástico no salía del infierno. Jugó con fuego y se acabó quemando. No se contemplaba que un club de tanta trascendencia histórica mordiera el polvo de esta manera. Se veía venir, pero no lo quisimos ver. Seguramente estuvimos cegados por una buena causa, confiábamos en este equipo. Aunque desfasadas, teníamos razones para ello, y lo cierto es que hasta el último momento hemos tenido motivos para confiar. Pese a que el Gimnástico ha estado moribundo, ha luchado por vivir y sólo la muerte le ha dejado sin aliento. Tristemente todos los fallos y mala suerte acumulada no ha dejado al equipo devolvernos esa confianza.

Son momentos dolorosos para una familia que esta temporada cumplía 80 años y que ha envejecido de mala manera. Cada vez menos aficionados, cada vez menos presupuesto, cada vez menos categoría. Quizá sea éste un punto de inflexión para el Gimnástico. Quizá descender sirva para empezar de 0, para re-inventar un club exprimido por los excesos del pasado. Una cosa está clara: algo se ha hecho mal, y si algo se ha hecho mal es porque hay algo que se puede hacer bien. Busquemos lo bueno. Lo mejor de caerse es levantarse. Los golpes duelen pero endurecen. Los errores se pagan, pero se aprenden. Una experiencia así debe fortalecer al Gimnástico no debilitarlo. Al menos, ya sabemos algo, los milagros no existen.

1 comentario:

  1. Felicidades por este articulo, refleja casi todo el sentir de una aficcion y de ex jugadores que hemos pasado con mas o menos fortuna por la entidad...Ahora solo hace falta que detectada la enfermedad se ponga remedio.

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