
El fin de semana deportivo en Alcázar nos ha dejado dos tardes de gloria que serán referente en la temporada. Una gloria que, como concepto, encuentra en el boxeo el deporte más significativo para definirse. Por ello, no se me ocurre mejor deporte que el boxeo para hacer un paralelismo con lo que estamos viviendo con el Adepal y el Gimnástico en nuestra localidad. Dos equipos como dos púgiles, luchando en la lona, por motivos diferentes, con formas distintas, pero enfundados en el mismo calzón, el de Alcázar.
Adepal golpeó primero, el Sábado, y golpeó, como siempre lo hace últimamente, con contundencia. Desde hace dos meses, no hay un boxeador que pegue más fuerte que Adepal en Leb Plata. El equipo alcazareño sigue invicto, dejando K.O. a rival tras rival. En algunos partidos le basta con un par de buenos golpes para tumbar al contrincante, y en otros necesita ajustar todos sus golpes y aguantar asalto tras asalto hasta la victoria final. Así lo tuvo que hacer ante Huesca, hasta ahora, el púgil más rocoso al que se ha enfrentado. El equipo maño aguantó bien las embestidas del alcazareño, e incluso soltó algunos ganchos peligrosos, pero no fue suficiente. Ahora mismo Adepal es el Muhammad Ali de la categoría. Un peso pesado que sigue con éxito su camino para llevarse el cinturón de campeón.
Más modesto, pero también boxeando, tenemos al Gimnástico. Es otro tipo de púgil, de los que ganan por aguantar más que por pegar. No le queda otra. Durante la temporada no ha tenido fuerza para golpear, así que la tiene que tener para resistir. De momento, la está teniendo. Pese a que sigue contra las cuerdas, el Gimnástico está sabiendo encajar todos los golpes y continúa vivo en el combate, con posibilidades aún de soltar un último puñetazo con el que poner fin a su sufrimiento en el cuadrilátero. Este Domingo dió un buen golpe ganando al Mora, pero no será suficiente si en los próximos asaltos los recibe en vez de darlos. La campana sonará siete veces más para el Gimnástico. Tiene que evitar caer a la lona, el próximo golpe le puede tumbar de forma definitiva.
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