
Subidón. Ésa es la palabra que define el fin de semana que hemos vivido en el deporte alcazareño. Gran victoria de Adepal frente al líder y goleada del Gimnástico ante Piedrabuena. Dos buenos resultados en la forma y en el fondo que nos alegraron en plenas hogueras. Las llamas que se encendieron fueron las de la ilusión y las de la esperanza. Ilusión por ver a un Adepal campeón y esperanza por ver a un Gimnástico salvándose.
Lo de Adepal fue una fiesta, uno de los partidos más felices que recuerdo en el Díaz Miguel. La afición estuvo espectacular y el equipo también. Juárez y los suyos, picados por la derrota en Sevilla, las críticas de la última semana y las especulaciones sobre su rendimiento (¿mediocre?), saltaron a la pista motivados. Y se comieron a Huelva, que llegaba líder. Adepal ganó, se hizo con el basket-averague y se reivindicó ante un buen equipo. Dió un golpe sobre la mesa, calló bocas y cogió un gran impulso para afrontar la 2ª Fase con posibilidades reales de éxito.
El Gimnástico también se reivindicó. Lo hizo con un buen partido y 5 goles que fulminaron al Piedrabuena. Los de Eduardo Escolar jugaron como un equipo que lucha por los PlayOffs en lugar de por la salvación, y abrieron el camino para lograr este objetivo. Hacerse fuertes en casa. De momento lo están siendo. Los 2 últimos partidos en Alcázar se cuentan por victorias, y en los últimos 5 como local, 4 victorias. Ahora ese buen camino debe asentarse con buenos resultados fuera que tracen la ruta de una salvación que sería el auténtico subidón.
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