domingo, 17 de enero de 2010

La realidad empaña el buen inicio



La realidad casi siempre cae como una losa para frenar la marcha de quienes comienzan con ilusión una nueva etapa. De esta forma, si hace una semana estábamos contentos porque el Gimnástico había empezado 2010 con una victoria en el estreno de su nuevo entrenador, y porque Adepal brillaba para sumar su tercera victoria consecutiva y ponerse tercero, esta semana nos lamentamos de las derrotas de ambos conjuntos. La del Gimnástico en Torrijos que enfría el resurgir del equipo, ya helado con el aplazado por la nieve ante el Albacete B, y la de Adepal en Sevilla que regaló un partido importante ante un rival inferior.

En mi anterior editorial hablaba de la resaca, esa que sufres tras una buena fiesta mientras poco a poco te vas adentrando en esa realidad que no siempre es cómo uno quisiera. Porque la realidad para estos dos conjuntos no es la ideal. No, porque el Gimnástico sigue sin ganar fuera de casa y ni el cambio en el banquillo ni los refuerzos parecen, de momento, suficientes para sacar al equipo del descenso. Y en
Adepal no es ideal no por la derrota, pues el objetivo de la clasificación a la 2ª Fase ya está logrado, sino porque el equipo sigue siendo muy irregular y dejando muchas dudas entre los aficionados.

Dudas de si un equipo será capaz de salvarse y de si el otro será capaz de ascender, o al menos luchar por ello. Dudas de si el Gimnástico puede luchar contra sus rivales y el tiempo, cada vez más acuciante. Dudas de si Adepal encontrará un rumbo fijo que demuestre como equipo lo que sus jugadores han demostrado en forma de individualidades. Dudas, en definitiva, de si el buen inicio de año fue sólo una buena fiesta que ahora nos depara resaca, o de si, realmente, fue el pistoletazo de salida de una realidad de la que podamos estar satisfechos.

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